Diferencias de crianza temporal por la edad de los niños

La crianza temporal, también conocida como foster care, es una experiencia enriquecedora, pero también desafiante, tanto para los niños como para los cuidadores. Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta al convertirse en padre o madre de crianza es cómo varían las necesidades de los menores dependiendo de su edad. Desde bebés hasta adolescentes, cada etapa del desarrollo requiere enfoques distintos, herramientas específicas y una comprensión profunda de las experiencias que el menor ha vivido.


1. Bebés (0-2 años)

Características generales

Los bebés en cuidado temporal suelen haber sido separados de sus padres debido a negligencia, abuso o problemas de adicción. Aunque son muy pequeños, el impacto emocional de estas experiencias puede afectar su desarrollo.

Necesidades especiales

  • Atención constante: necesitan ser alimentados, bañados, cargados y atendidos de forma constante.
  • Vínculo seguro: la construcción de un apego seguro es fundamental. Esto implica contacto físico, afecto y rutinas estables.
  • Citas médicas: muchos bebés requieren seguimiento médico regular, terapias de estimulación temprana o tratamientos por retrasos en el desarrollo.

Retos comunes

  • Falta de historial médico detallado.
  • Problemas para dormir o alimentarse debido al estrés o cambios de ambiente.
  • Posibles exposiciones prenatales a drogas o alcohol.


2. Niños pequeños (3-5 años)

Características generales

En esta etapa, los niños están desarrollando su identidad, su lenguaje y su comprensión del entorno. Si han vivido experiencias traumáticas, es posible que presenten comportamientos desafiantes o dificultades para comunicarse.

Necesidades especiales

  • Estructura y rutina: las rutinas previsibles ayudan a reducir la ansiedad.
  • Juego terapéutico: a través del juego, los niños procesan emociones y situaciones difíciles.
  • Estimulación emocional y social: necesitan aprender a relacionarse con otros niños y adultos.

Retos comunes

  • Regresión en el desarrollo (chuparse el dedo, mojar la cama).
  • Miedos intensos, ansiedad por separación.
  • Dificultades para expresar emociones verbalmente.


3. Niños en edad escolar (6-12 años)

Características generales

En este grupo, los niños ya comprenden más claramente lo que significa estar en cuidado temporal. Pueden experimentar sentimientos de culpa, tristeza o enojo por la separación de sus familias biológicas.

Necesidades especiales

  • Apoyo escolar: muchos niños tienen retrasos académicos debido a interrupciones en su educación.
  • Estabilidad emocional: necesitan sentirse seguros, escuchados y comprendidos.
  • Terapia individual o familiar: ayuda a procesar traumas y mejorar habilidades sociales y emocionales.

Retos comunes

  • Comportamientos desafiantes como mentiras, robos o peleas.
  • Baja autoestima y problemas de confianza.
  • Dificultades para integrarse en la escuela o hacer amigos.


4. Adolescentes (13-18 años)

Características generales

Los adolescentes en cuidado temporal a menudo han tenido múltiples cambios de hogar y llevan consigo una historia más extensa de trauma. Esta etapa de la vida ya es complicada de por sí, y en el contexto del sistema de crianza, puede ser aún más compleja.

Necesidades especiales

  • Apoyo en la independencia: ayuda para aprender habilidades de vida como cocinar, administrar dinero o buscar empleo.
  • Orientación emocional: acompañamiento terapéutico para trabajar temas de identidad, confianza y relaciones personales.
  • Participación en decisiones: es importante involucrarlos en decisiones que afectan su vida.

Retos comunes

  • Resistencia a la autoridad o reglas.
  • Dificultades para establecer relaciones estables.
  • Riesgo de abandonar el sistema sin un plan sólido (cuando cumplen 18 años).


5. Grupos de hermanos

Cuando los niños entran al sistema de crianza, muchas veces lo hacen con uno o más hermanos. Siempre que sea posible, se busca mantener a los hermanos juntos, ya que el vínculo fraternal puede ser una fuente importante de estabilidad emocional.

Necesidades especiales

  • Espacio suficiente para alojarlos juntos.
  • Atención individualizada dentro del grupo.
  • Dinámicas familiares complejas que requieren orientación y apoyo adicional.


Consejos generales para cada etapa

  1. Escucha activa: no importa la edad del niño, sentirse escuchado y validado es fundamental para su desarrollo emocional.
  2. Paciencia: cada niño tiene su propio ritmo de adaptación. No esperes resultados inmediatos.
  3. Formación continua: los padres de crianza deben mantenerse actualizados con cursos, talleres y recursos sobre trauma infantil, manejo de conducta y desarrollo.
  4. Apoyo externo: es recomendable trabajar de la mano con terapeutas, trabajadores sociales y otros cuidadores.


¿Qué edad es mejor para comenzar como familia de crianza?

No hay una respuesta única. Algunas personas prefieren cuidar bebés porque les resulta más sencillo vincularse desde pequeños. Otras eligen adolescentes porque sienten que pueden guiarlos hacia una vida más independiente. Lo más importante es identificar qué etapa se adapta mejor a tus capacidades, estilo de vida y nivel de compromiso.